Ā”Nuestros paĆses de acogida, huelen a Navidad!
- 28 dic 2023
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 7 jul 2024
Adriana Agudo Vicci. Especial.
Porque la Navidad huele, se siente, se saborea, emociona, conmueve y hace llorar de tristeza y de alegrĆa.
Para muchos, y seguro que tú también estÔs entre ellos, la Navidad es la época mÔs bonita del año.
La causa principal es que se lleva en el corazón, en las creencias y en las tradiciones que tantos compartimos, enlazados por el significado mismo de la palabra: la Natividad.
Es la Ć©poca mĆ”s bonita tambiĆ©n porque todo se āengalanaā para esperarla, disfrutarla y despedirla: la casa, la comida, la familia, las oficinas, los vecinos, las calles, la ciudad. Todo el paĆs se viste de gala para ella.
En EspaƱa, paĆs que nos adoptó, tambiĆ©n huele a Navidad.
Nuestros sentidos se despiertan al color azul del cielo, al frĆo, a la nieve, al calor de las estufas en las terrazas de las calles, al sabor del chocolate y los churros y Ā” al olor de las castaƱas asadas!
Con la misma energĆa y entusiasmo con la que abres las cajas de los adornos de Navidad, tambiĆ©n llevas a tu casa polvorones, turrones y mantecados, que mezclas con el pan de jamón, la ensalada de gallina, las hallacas y el dulce de lechosa. Todo, aderezado con los villancicos Ā”nuestros aguinaldos! Es que somos muy parecidos.
TambiĆ©n sientes que no todo es felicidad absoluta. Hay unos pedacitos de emociones muy escondidos en el corazón que estĆ”n distraĆdos por la compaƱĆa, el reencuentro con amigos y familiares, cenas de Navidad con ālos compisā del trabajo y nuevas vivencias.
Esos pedacitos se revuelven, se unen y afloran, quizƔ porque tambiƩn huelen la Navidad.
Algunos de ellos se llaman nostalgia; otros prefieren que se les llame aƱoranza; otros, tristeza. Y eso ocurre porque en los momentos previos a la Navidad, aumenta el deseo de estar con quien amas y de celebrar como lo hacĆas.
Esos pedacitos demandan volver a esos momentos y a esas personas que quisiste hasta el infinito y mĆ”s allĆ”, pero que ya no estĆ”n presentes. Ese deseo difĆcil de cumplir es el causante de esa inmensa melancolĆa.
¿Y qué hacemos con esos pedacitos de emociones que se revelaron y te reclaman?
”Dejarlos estar! Hay suficientes razones para que se remuevan. VerÔs cómo lograrÔn ajustarse, porque comprenderÔs y aceptarÔs que hay situaciones que no puedes cambiar.
Esa aceptación, necesaria, aunque difĆcil en algunos casos, te permitirĆ” mitigar esa melancolĆa o la aƱoranza, enseƱƔndote a recordar con alegrĆa aquellos momentos vividos. Sin remordimiento, sin culpa. Con amor.
Amor por la familia y por los nuevos amigos que te acompañan en este camino, con quienes visitarÔs los mercadillos navideños y prepararÔs la cena y el intercambio de regalos que llevan impresos cariño y agradecimiento, mientras esperas la llegada del Niño Jesús y, seguro que también, la de los Reyes Magos ”Vivan las tradiciones!
Nuestros paĆses de acogida tambiĆ©n huelen a Navidad.
Hablando de tradiciones, los venezolanos dejaremos caer alguna lĆ”grima cuando escuchemos: āā¦siento una emoción tan grande que se me nubla la mente, siento un nudo en la garganta y el corazón se me salta, sin darme cuenta tiemblo y sin querer estoy llorandoā.
”Feliz Navidad!
