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Y si pudieras regresar a tu país ¿lo harías?

  • hace 9 horas
  • 3 Min. de lectura


Adriana Agudo Vicci.

Especial del GrupoCieg.org



Una vez más, aquí tú y yo junto al móvil, mi querido compañero de aventuras, haciéndonos preguntas.

 

Hoy una de esas preguntas es: en el caso de que en un momento dado sientas muchas ganas de regresar a tu país, a tu casa, a tu gente, ¿lo harías?

 

Es un ejercicio que resulta muy reconfortante, a la vez que inspirador y esclarecedor. Veamos la razón.

 

Decidir regresar implica, tal como lo hiciste una vez, valorar las ventajas y desventajas, y también medir el riesgo que involucra una decisión de esa magnitud.

 

Por tanto, te tocará hacer una lista con estos pequeños detalles.

 

Escribe sobre las ventajas y beneficios de volver. Quizás escribirías que te anima volver para vivir siempre acompañado por tu familia; o que una razón de peso es el clima que impacta tanto a muchos; o cualquier otra circunstancia que te resulte prometedora emocional, social y económicamente.

 

Terminada esta fase, que siempre puedes seguir ampliando. También necesitas una lista de desventajas, si quieres ser objetivo.

 

Esperaré un rato a que termines tus listas. Te recomiendo que no lo pienses mucho, cuanto más lo piensas, tus argumentos serán más subjetivos.

 

¿Listo? Imagina esa balanza sobre la que posaste tus listas y observa, ¿qué pesa más? ¿Lo negativo o lo positivo de volver?

 

¿Regresarías a tu país?

 

No eres la única persona que se ha paseado por esto, es evidente que ha pasado el tiempo y se han producido muchos cambios.

 

En efecto, ha pasado mucha agua bajo el puente, y aquello que sirvió de plataforma para tu salida puede que ya no exista. O que exista y se muestre peor de lo que era.

 

Así que, ¿cómo lo ves?

 

Ahora que estás más liberado después de haber terminado con tu análisis, vayamos un poco más allá.

 

Ya sabrás que a nuestra mente le gusta rumiar. Sí, rumiar. Se pasea una y otra vez por lo que más le preocupa. El caso es que tiene esa particular habilidad: pasa más tiempo en lo negativo que en lo positivo. De allí que las quejas constantes del lugar en el que ahora vives crecen con los días, con los meses, y puede que te haga concluir que no te has adaptado del todo, si bien reconoces muchas cualidades de tu nuevo entorno.

 

Si estás en el mismo proceso de quienes añoran con regresar y a pesar de los años dudas de aquella decisión de migrar, en este momento en que tienes esta lista en la mano, ¿cómo ves tu estadía aquí, fuera de tu país?

 

 

Para muchos migrantes, el regreso es una decisión emocional.

 

 

Y es que, para muchos migrantes, el regreso no es solo una decisión práctica. Puede ser también emocional. 

 

Significa, por tanto, evaluar qué se gana y qué se pierde.

 

En el país de origen puede estar la familia, la memoria, la lengua que se habla sin pensar. En el país de acogida puede estar la estabilidad, el trabajo construido con esfuerzo, la educación de los hijos o una red social que tardó años en formarse.

 

No existe una respuesta única. Hay quienes vuelven y encuentran una nueva etapa de vida. Otros regresan por un tiempo y luego migran nuevamente. Y también están quienes descubren que su hogar ya no está en un solo lugar, sino repartido entre dos países. Que ya no eres ni de aquí ni de allá, pero bien que ha valido la pena incursionar, cambiar de vida y experimentar estas vivencias.







El contenido de los artículos de BienEstar allá donde vayas, son meramente orientativos. Siempre recomendaremos el asesoramiento directo y personal con un profesional en el área.



Foto: peoplecreations

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