Tus valores nunca cambian, aunque te mudes a otro país
- hace 3 horas
- 2 min de lectura

Adriana Agudo Vicci.
Especial de grupocieg.org
Mudarse es, sin duda, asumir una vida nueva. Ya lo sabemos.
Es Emigrar.
Y todo cambia.
Tus costumbres, tus horarios, tus amistades, tu trabajo, la forma de comunicarte. Eso ocurre por una única razón: debes adaptarte a una sociedad con reglas totalmente diferentes.
Lo que nunca cambia, o nunca debe cambiar, son tus valores.
Poner límites mediante tu palabra o tus acciones te permite mantener un equilibrio entre tantos y tan difíciles cambios en tu vida.
Has luchado para aprender a decir que no desde que eras adolescente. Entre confusiones, inseguridades y convicciones, fuiste armando una impecable estructura interna, logrando poco a poco integrar lo que necesitas, aquello que quieres, lo que te hace bien, y a excluir todo lo demás que simplemente no deseas; y todavía más allá, aprendiste a expresarlo con libertad.
Ahora, toca seguir.
Al poner límites te respetas y haces que te respeten
En esta nueva etapa de tu vida no abandones el esfuerzo que has invertido todos estos años, y la satisfacción de todo lo que has logrado porque esas dos circunstancias te ofrecen tranquilidad física y mental, control sobre tu tiempo, energía y decisiones; y lo más importante, el aprecio y respeto hacia ti mismo.
Decir que no, no es luchar contra lo nuevo y diferente, tampoco es cerrarle las puertas a nuevas experiencias emocionales y profesionales. Decir que no tampoco significa enfadarte, agredir a otros, o creer que, al ser una persona tan valiosa, mucho de lo que te rodea no es para ti.
No te sorprenda que aparezca el miedo (o el remordimiento) a que, si dices que no, pierdas oportunidades o la buena opinión de los demás. Poner límites no es ser egoísta, es una forma básica de cuidarte y de mantener el equilibrio y la confianza en ti. Es conectar con lo que eres, con tu esencia. Y cuando cambias de país, es totalmente necesario. Sigues siendo tú.
Algo que te puede ayudar mucho a la hora de tomar decisiones es recordar que cada vez que dices sí a algo que no quieres, te estás diciendo no a ti mismo. Y eso, con el tiempo, pesa.
Ten presente que no todos van a entender tus límites.
Un dato que puede que influya en tu ánimo es reconocer que no todos comprendan tus límites o que insistan o se sorprendan. A veces, te pasará a ti también.
En ese instante, solo escucha esa vocecita a la que llamamos intuición, esa que ha sabido orientarte muy bien a lo largo de tu vida. Esa vocecita que se ha forjado gracias a tus valores.
Significa que estás marcando una diferencia entre lo que tú necesitas y lo que otros esperan.
Con el tiempo, poner límites se vuelve más fácil. Y algo importante: no reduces tus oportunidades ni tus relaciones. Al contrario, te ayuda a construir vínculos más sanos y a dejar puertas para nuevas y mejores opciones.
Si te quedas con algo de esto, que sea simple: respetar tus límites no te aleja de los demás, te acerca a una vida más equilibrada.
Instagram: @_mochiladeemociones
Web: grupocieg.org
El contenido de los artículos de BienEstar allá donde vayas, son meramente orientativos. Siempre recomendaremos el asesoramiento directo y personal con un profesional en el área.
Foto: Brian Jr Asare




Comentarios