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Mary Francia y su pasión por el té

  • hace 8 horas
  • 2 Min. de lectura


Carmen Gómez Piñeres.

Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

Mary Francia Delgado, cansada de la situación económica y social, partió de Venezuela sin mirar atrás.  Nació en Puerto Cabello, Estado Carabobo, donde se forjó un perfil como empresaria en la venta de calzados, joyería y estética de uñas, negocios que tuvo que cerrar dada la profunda crisis que azota al país desde hace más de una década.

 

Cuenta que tras el colapso del sistema eléctrico en 2009, se planteó emigrar a Europa, teniendo a Portugal como principal destino, pero luego los planes cambiaron y decidió venirse con su esposo e hijo a España, donde residen desde hace más de ocho años en Las Palmas de Gran Canaria.

 

“Miguel acababa de nacer, los apagones eran constantes, era desagradable no tener luz porque el calor era insoportable y en las noches era peor, teníamos que dormir en el patio, donde además teníamos miedo de que los delincuentes entraran a robar en casa”.




 

Lo dejó todo: familia, amigos, cultura, identidad y estatus social, todo lo que se pierde cuando emigras.  Era eso o resignarse a una vida precaria para el núcleo familiar. El choque cultural fue lo más difícil de superar.

 

“Pedir un café me resultaba completamente complicado porque para mí, un cortado es un café con leche o marrón y servido en taza”, comenta entre risas. Otra de las situaciones un tanto estresantes era escuchar una conversación entre amistades y conocidos porque no se enteraba de nada por la forma de hablar.

 

Entre ese periodo de adaptación, surgieron inquietudes en la forma de cómo ganarse la vida en su nueva ciudad. De algún modo había que reinventarse mientras iban surgiendo las oportunidades. Como muchos venezolanos en España, desempeñó, entre otras labores, el cuidado de personas mayores y se dedicó a hacer cursos de inserción laboral.

 

Vender es lo mejor que sabe hacer y es ahí donde siempre puso su mirada. Se hizo autónoma para emprender en un negocio rentable y bien posicionado como es el té, que es muy consumido sobre todo por la comunidad inglesa residente en la ciudad. Durante la pandemia, se formó como sommelier de té, haciendo uso de todas sus habilidades, para especializarse en el arte de la infusión milenaria china, su origen, cultura, técnicas de preparación, selección de utensilios y etiquetas de degustación de tés y otras infusiones.

 

Y fue así como nació El Templo del Té,  negocio ubicado en el Mercado Municipal de Altavista. En la tienda ofrecen una amplia variedad de tés e infusiones, plantas medicinales, hierbas y productos naturales para la salud. Da gusto escucharla hablar de su pasión por el té, no solo en el local, sino cuando participa en los mercadillos que se realizan en la capital grancanaria durante varias épocas del año.



Mercado de Altavista: El Templo del Té




Foto: Vitaly Gorbachev

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