Entre el horno, la música y el barrio. Sus pizzas resaltan en Las Palmas

Alain Alberto Acosta.
Las Palmas de Gran Canaria.
A sus 52 años, Ferdinando Campara lleva la hostelería grabada en la piel. Su relación con los hornos y las cocinas no nació de una ambición improvisada, sino del seno familiar. En su Verona natal, el oficio era un asunto colectivo: “Empecé con 16 años trabajando con hornos de pizza. Era una costumbre italiana: mi madre al principio, después mis hermanas, todos trabajando juntos en el mismo lugar”.
Tras 36 años ininterrumpidos en el sector, Ferdinando encontró en Gran Canaria el escenario ideal para fundar Corte Scaligera.

La isla no solo le ofreció un clima privilegiado y la cercanía estratégica con Europa, sino también una comunidad de acogida que valora el esfuerzo de quienes llegan a sumar.
Montar un proyecto desde cero siempre plantea retos de gestión. Lejos de la queja, Ferdinando entiende estos desafíos como una oportunidad de colaboración mutua entre las instituciones y los emprendedores. Desde una mirada constructiva, señala la importancia de seguir flexibilizando los procesos administrativos para quienes invierten y generan empleo, así como el compromiso compartido de cuidar la imagen de la ciudad.
Mantener unos espacios públicos impecables y agradables es la mejor carta de presentación para fortalecer a Las Palmas de Gran Canaria como un destino de excelencia.
Esa búsqueda de la calidad se traslada de lleno a la mesa.
Situado en la céntrica calle Bernardo de la Torre, 1, Corte Scaligera destaca por una propuesta gastronómica auténticamente italiana, elaborada y atendida de forma cercana por su propio dueño. La respuesta del público local y de los visitantes ha sido extraordinaria, reflejada en un sólido crecimiento en ventas del 37% al 38% respecto al año anterior.
Como gran novedad, el local ha incorporado una propuesta cultural única: un día a la semana celebran la Noche Auténtica Italiana, una experiencia pensada para disfrutar con todos los sentidos. Durante esa velada, el maestro Luca Trancucci deleita a los comensales al piano bar interpretando canciones y melodías icónicas de Italia. Es un maridaje perfecto entre la cocina artesanal, la calidez de la música en vivo y un ambiente acogedor.
Esa misma cercanía se traslada a su vida personal.
En su tiempo libre, Ferdinando prefiere el contacto directo con la vida de barrio, conversando con los vecinos de toda la vida. Entre el perfume de la masa recién horneada, las notas del piano y el arraigo en la comunidad, Corte Scaligera reafirma su compromiso con la ciudad.
Para conocer las fechas de sus próximas noches de piano bar y novedades de la carta, se puede consultar su cuenta de Instagram:
Instagram: @cortescaligera
Foto: Alain Alberto Acosta




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