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Decir Venezuela es decir arepas, en Gran Canaria


Texto y fotos: Marlenis Castellanos Querales/BienHallados/Las Palmas de Gran Canarias

"Decir Venezuela es sinónimo de arepa. Cuando leen el nombre de nuestro país, quieren probar la arepa". Marlene Cetroni es la dueña, junto con su familia, del restaurante "Corazón de Venezuela", en Gran Canaria, y no duda en responder lo que más gusta a los comensales: "Los platos que más se venden son, además de las arepas, las sopas. La gente se vuelve como loca con la sopa. No importa si hay calor o frío, la gente pide sopa de costilla y mondongo (sopa hecha con la panza del ganado)".

Marlene Centroni y sus dos hijos han aportado con entusiasmo y mucho trabajolo mejor de Venezuela y de ellos a las Islas Canarias

Ella y su familia emigraron desde Caracas a Gran Canaria, porque su hermana tenía 20 años viviendo en la isla, y su mamá era de San Bartolomé de Tirajana, con lo cual ya conocían el lugar.

—Primero se vinieron mis hijos, después mi marido y yo. Al llegar, nos asociamos con otra familia y montamos un negocio, pero luego decidimos iniciar un emprendimiento aparte—, recuerda Marlene.

"Corazón de Venezuela" está en Las Canteras, lugar privilegiado por la alta confluencia de turistas e isleños.

—Nuestro restaurante tiene dos años y dos meses. Ha sido un éxito desde el comienzo. Abrimos después de la pandemia, fue duro, una cuesta arriba, pero lo logramos. La gente lo ha acogido bien—, comenta.

Marlene Cetroni, una venezolana que hizo del Mondongo venezolano un plato gourmet

El restaurante es la fuente de empleo de ella, su esposo, sus dos hijos y la novia de uno de ellos.

—Cuando llegamos ya sabíamos a qué veníamos: a hacer lo que sabemos hacer, comida venezolana—, señala Cetroni.

Entre sus anécdotas, Marlene recuerda a un chico holandés que pidió sopa. Un amigo que había pasado por el local, le dijo que la mejor sopa en canarias la había comido en este restaurante. "Al terminar la sopa, le dio la razón a su amigo", dice entre risas.

"Otra señora que me sorprendió, fue una a quien le di a tomar 'miche' (licor anisado a base de caña) y se puso a llorar, porque le recordamos a su papá en Venezuela. Todo lo que tenemos aquí les recuerda a muchos isleños y venezolanos a la familia que dejaron al otro lado del charco".

Marlene tiene su propia teoría para explicar el éxito del restaurante. "Debe ser por el aura que tenemos. Nunca tenemos malas caras, aquí desde que llegas en la mañana mantenemos una sonrisa porque nos gusta lo que hacernos", comenta.

Otro de los secretos de esta cocina es buscar productos para que la comida quede como quiere el paladar de sus comensales: el ají dulce lo compran en Tenerife, el queso blanco para las cachapas, se los prepara un proveedor en Valsequillo. Y no trabajan con alimentos congelados.

El truco, para ellos, es ofrecer lo mejor de lo que saben hacer. No inventan: "No es fusión. Queremos ser los mejores en el área que conocemos. La gente se conmueve, porque come la comida como la que hacían en Venezuela".

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