Obras de arte sobre el cuerpo
- hace 2 días
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Marlenis Castellanos.
Las Palmas de Gran Canaria.
Renato Alegría recuerda su viaje desde Chile hasta Barcelona (España), como una excursión o un paseo que luego le llevaría a Francia. Tenía 12 años cuando salió de Valparaíso, su ciudad natal. Su madre había recibido asilo político de Francia y su familia se trasladó por tres meses a España antes de llegar al país galo.
En París vivieron durante un año, allí su padre conoció a Celso, un amigo oriundo de Canarias, que le convenció para que se mudara con su familia a Gran Canaria. Llegaron al barrio de La Isleta (zona de pescadores) y su padre consiguió trabajo en el puerto; Renato comenzó a estudiar en un colegio de la zona, donde hizo amigos que todavía hoy conserva.
Este cambio de ciudad y de país le seguía pareciendo una excursión. Siempre tuvo fascinación por el mar y vivir cerca de la playa, le permitió disfrutar la ciudad. “Iba en guagua desde mi barrio hasta el colegio. Me llamaba la atención la forma como hablaban en Canarias. Parecía que iban todos enfadados, hablando fuerte todo el tiempo”, recuerda.
En Chile había estudiado artes plásticas y le gustaba dibujar. Con su abuelo hizo prácticas de arte sobre acrílico. En Gran Canaria estudió dibujo técnico y se especializó en delineación. La suerte, el destino o sus ganas de pintar, le llevaron a convertirse en aprendiz en uno de los pocos estudios de tatuaje que había en la ciudad. Para entonces tenía 19 años, y durante doce meses estuvo observando a sus maestros porque no le permitían tatuar a los clientes.

Los aprendices practicaban el arte de dibujar sobre la piel en sus propios cuerpos, especialmente en los muslos. Sobre su primer tatuaje, es tajante: “al parecer, no fue del todo bien. No lo fue…”
Renato lleva más de 30 años tatuando y se ha convertido en uno de los pioneros del arte y referencia en la zona. Por su estudio ha pasado gente famosa, deportistas y ciudadanos que hoy lucen sus grabados en la piel con total naturalidad. “Siempre ha sido popular tatuarse el cuerpo, tal vez era menos conocido y socialmente menos aceptado que ahora. Pero tatuarse forma parte del canario, eso sin duda”, explica.
Tiene tres hijos (dos niños de 12 y 13 y su hija mayor que ya es veinteañera); en Chile todavía vive su abuela de 94 años. En Canarias su amigo Celso se ha convertido en su hermano canario.
Renato tiene exposiciones en varias galerías de la ciudad; dibujos y obras de arte en diversos formatos, donde destacan sus trazos sobre papel o acrílico y sigue sintiendo la misma fascinación por el mar, como cuando era niño.
Web: renatotatuajes.es
Instagram: @renatoalegria.ar
Fotos: Marlenis Castellanos




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