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Womafreesm inicia recorrido en España

4 sept
2 min de lectura


Olesya Lylak.

Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

Durante mucho tiempo pensé que tenía que cambiar yo. Después entendí algo: “No estás rota. Está roto el sistema”.

 

He sido fuerte y vulnerable. Libre y dependiente. Valiente y llena de miedo. He conocido el éxito, las pérdidas, la esperanza y la desesperación. Y también la presión de intentar ser “la mujer correcta”.

 

Durante años pensé que tenía que encontrar qué había de malo en mí. Hasta que empecé a hacerme otra pregunta: ¿Quién decidió cómo debe ser una mujer? ¿Por qué seguimos midiendo a una mujer por su edad, su cuerpo, su maternidad, sus relaciones o su capacidad para aguantar? ¿Por qué tantas veces somos nosotras quienes tenemos que adaptarnos?

 

Entonces entendí que el problema era más profundo. Muchas reglas que organizan nuestra sociedad fueron construidas sin tener suficientemente en cuenta la realidad de las mujeres. Y después nos enseñaron a adaptarnos a ellas. Nos dicen: “Ten más confianza”, “Acepta tu cuerpo”, “Conciliar es posible”, “Sé más fuerte”, “Adáptate”.

 

Pero quizá la pregunta correcta es otra: ¿Y si cambiamos las reglas?

 

Cuando descubrí Womafreesm, reconocí una idea que también había llegado a formar parte de mi propia experiencia: No necesitamos otra versión de la mujer perfecta. Necesitamos un sistema que tenga en cuenta nuestra realidad. Y este grupo me dio la clave:

 

Womafreesm transforma la experiencia de las mujeres en:

datos → evidencia → protección → estándares → decisiones.

 

Para que una historia personal pueda convertirse en conocimiento capaz de cambiar una realidad colectiva. Aquí aparece un principio fundamental: Igualdad no es suficiente. No basta con tener los mismos derechos.

 

También tenemos que preguntarnos: ¿Fue realmente considerada nuestra realidad cuando se diseñaron las decisiones que afectan a nuestra vida?

 

Por eso Womafreesm habla de Igual Consideración. La mujer no debe ser una excepción que el sistema descubre después de que aparezca el daño. Su realidad debe formar parte del diseño desde el principio. Y tampoco queremos sustituir una forma de dominación por otra. Queremos una sociedad donde mujeres y hombres participen en igualdad en la creación de las decisiones y compartan la responsabilidad por sus consecuencias.

 

Eso es Sinarquía.

 

Un mundo donde una mujer no tenga que hacerse: más joven, más silenciosa, más pequeña, más cómoda para los demás, para ser escuchada. Un mundo donde pueda ser ella misma.


Y un mundo donde los hombres tampoco tengan que vivir bajo una idea de fuerza basada en la dureza, el control o la represión de sus emociones.

 

Porque un sistema que limita a las mujeres también termina limitando a los hombres.


Hoy, como parte de Womafreesm, quiero contribuir a algo que considero profundamente necesario: que la experiencia de las mujeres deje de ser invisible. Que pueda convertirse en evidencia. Y que la evidencia pueda convertirse en cambio.

 

No se trata de crear una nueva “mujer correcta”.

 

Se trata de construir un mundo donde ninguna mujer tenga que cambiar quién es para ser tenida en cuenta. No estás rota.

 

Está roto el sistema.

 

Y las reglas se pueden cambiar.

 

En este camino, me acompañan Marlenis Castellanos, en la coordinación del Voluntariado para España y Países Hispanohablantes; Olena Timchenko y Laura Pol.





WhatsApp: Womafreesm_es


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