Plaza Mayor de Madrid

Adriana Agudo Vicci.
¿Empezamos por el bocadillo de calamares?
No… esta reseña perdería seriedad. Volvamos sobre él un poco más adelante.
Visitar Madrid es pasear por su Plaza Mayor, uno de los lugares más emblemáticos de la capital, junto con la Puerta del Sol.
Te toparás con ella en pleno centro de la ciudad y no dejarás de admirar los arcos y portales que recorren toda la plaza y sostienen edificios llenos de historia. Verás miles de turistas fotografiando los mismos rincones que tú y a los asiduos gatos que cruzan la plaza como parte de su rutina diaria.
Las imágenes de sus arcos y de la estatua ecuestre identifican de inmediato este famoso lugar. La estatua del rey Felipe III, el monarca que impulsó su construcción a comienzos del siglo XVII, es uno de sus grandes símbolos bajo el diseño de Juan Gómez de Mora tras el incendio de 1617.
Desde muy temprano, cuando todavía se llamaba Plaza del Arrabal, este espacio fue el principal escenario de la vida madrileña. Aquí se celebraban mercados, fiestas populares, corridas de toros, representaciones teatrales y actos oficiales. También tuvieron lugar episodios que marcaron la historia de España, como los autos de fe de la Inquisición y las ejecuciones públicas.
Como dato curioso, para nivelar el terreno se rellenó la laguna y se edificó. Ese desnivel aún puede apreciarse en la escalinata y el Arco de Cuchilleros, uno de los accesos más conocidos de la Plaza Mayor.

¿Qué encontrarás hoy en la Plaza Mayor, además de miles de turistas? Un ambiente muy animado durante todo el día con bares y terrazas, dibujantes, caricaturistas y retratistas, músicos callejeros y, desde hace algunos años, numerosos personajes disfrazados que esperan posar contigo para que te lleves un recuerdo de tu visita.
La Plaza Mayor sigue siendo escenario de algunos de los actos oficiales más importantes de la ciudad. También aquí se instala el tradicional Mercado de Navidad, se celebran conciertos durante las Fiestas de San Isidro, procesiones y la popular Tamborrada de Semana Santa. Además, alberga la célebre Casa de la Panadería, el imponente edificio.
Y ahora sí, pasemos a lo que puede parecer menos importante, aunque en realidad es uno de los grandes íconos gastronómicos de Madrid: el bocadillo de calamares. Según cuenta la tradición, su origen está relacionado con la influencia de los andaluces que llevaron a la capital su forma de preparar el pescado rebozado.
En cualquiera de las calles que desembocan en la Plaza Mayor a través de sus arcos, e incluso en muchos de los establecimientos situados dentro de la propia plaza, encontrarás este clásico bocata: calamares rebozados y crujientes servidos en un pan sencillo. Una parada y foto obligatoria. Cuando lo pruebes, ¡cuéntanos tu experiencia!
Web: unaymasrutas.com
Instagram: @unaymasrutas
Fotos: Kristijan Arsov / Una y más rutas




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