top of page

La movilidad y el transporte como bien común

  • hace 18 horas
  • 2 Min. de lectura


Alberto Trujillo Vasallo.

 

 

A menudo se interpreta la movilidad como un elemento secundario, pero en realidad constituye uno de los ejes centrales de la igualdad de oportunidades. Quien no puede desplazarse, no puede participar plenamente en la sociedad.

 

La movilidad determina el acceso a la educación, al empleo, a la cultura, a la sanidad y a la vida comunitaria. En Canarias, un archipiélago donde las distancias internas parecen cortas pero las desigualdades pueden ser grandes, la movilidad juega un papel aún más determinante.

 

Es por ello que la gratuidad del transporte en las Islas Canarias no es sólo un logro presente: es una semilla de futuro.

 




Este logro es una apuesta por una sociedad más equitativa, sostenible y cohesionada. Una política que honra el legado de los antiguos pensadores que defendían el bien común como base de toda convivencia. Y, sobre todo, una puerta abierta para que las nuevas generaciones comprendan que la política, bien ejercida, tiene el poder de mejorar la vida.

 

Mejorar la movilidad, es conectar más y mejor. Y por ello, desde nuestra Comunidad Autónoma se ha luchado con el Estado español, que planteó en un inicio un plan de transporte que incluía la gratuidad del transporte público, pero que había dejado fuera la singularidad de Canarias, dejando de atender el bien común y obedeciendo a la peculiaridad del territorio ibérico, al dejar fuera el servicio de las guaguas. Esta medida solo atendía a los trenes, medio de transporte que en Canarias no tenemos, lo cual evidenciaba, una vez más, el desconocimiento de las singularidades del territorio español, entre ellas la realidad canaria.

 

Por lo tanto, si se decidía pagar el transporte de los ciudadanos españoles, se debía buscar la medida en la que ninguno se quedara fuera de dicha decisión.

 

La gratuidad del transporte no sólo beneficia a quienes viven en zonas densamente pobladas, sino —y quizá, sobre todo— a quienes habitan en áreas donde cada trayecto supone un coste y un obstáculo. Cuando la movilidad se convierte en un derecho, se produce un efecto dominó de oportunidades: un estudiante puede asistir a clases sin temer que el gasto mensual sea un impedimento, una persona que busca empleo puede recorrer la ciudad en busca de oportunidades sin calcular cada euro gastado, un trabajador puede acceder a un curso de formación sin desincentivarse por el gasto en desplazamientos, o incluso, una familia puede disfrutar de espacios culturales y áreas de ocio sin tener que reestructurar su presupuesto mensual.

 

Esta historia nos plantea la misma cuestión, y es que Madrid necesita diputados canarios precisamente para poder defender lo mejor para Canarias, siendo esta la forma más coherente de hacer política orientada al bien común y no a intereses o privilegios que se deciden desde Madrid sin tener en cuenta nuestra realidad.

 

Y esto es la política, el buscar lo mejor para cada territorio atendiendo a sus singularidades.




Fotos: Drazen Zigic / pvproductions

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por suscribirte!

  • Instagram
  • Facebook
  • X   Twitter

Editado por

Logo Islas K png BLANCO 800px_edited.png
bottom of page