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Editorial: La Tierra, Planeta de acogida


Desde los años 30, la llegada de extraterrestres ha sido unos de los temas favoritos de Hollywood. Películas, series, documentales y hasta un programa de radio creó pánico en 1938, producido y narrado por quien fue un prestigioso escritor, actor y director de cine, Orson Welles.

Un supuesto OVNI visto desde una granja cerca de McMinnville, Oregon, EE UU, 1950.

Hace unos meses, la invasión alienígena dejó de ser un asunto de mera ciencia ficción y entró en agenda de alta política. Ryan Graves, comandante retirado de la Marina; David Grusch, ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea;  y David Fravor, expiloto de la Armada; han jurado sobre la biblia en el Capitolio estadounidense, que son testigos de cómo el Gobierno estadounidense oculta tanto naves de origen extraterrestre como “restos no humanos”.

Los tres testigos de la audiencia en el Congreso de EE UU sobre ovnis prestan juramento: desde la izquierda, Ryan Graves, David Grusch y David Fravor.

Como resultado, legisladores de ambos partidos, republicanos y demócratas piden al Pentágono acabar con el secretismo al respecto. Sin dudas, el universo es infinito y sería absurdo pensar que somos los únicos. También sería triste admitir que somos la única señal de vida en el espacio, porque eso sería un gran desperdicio.

Ahora, en el supuesto negado, tal como lo afirman estos “testigos”, que los avistamientos no sean raros, ni aislados y que el estigma de los OVNI sea real, ¿por qué elegir la Tierra como planeta de acogida?

Vivimos en un Mundo de abundantes recursos, pero muy mal administrados y distribuidos. Millones de seres humanos emigran de un lugar a otro buscando mejores oportunidades de vida. Sin discusión, vanidad, envidia, egoísmo y las ansias de poder superan a la inteligencia humana.

Falta saber si esos visitantes, también conocidos como extraterrestres o alienígenas, están buscando un sitio a donde emigrar. Un lugar donde desarrollar su “inteligencia no humana” Y, por los momentos, evalúan nuestro globo azul. De ser así, esperemos que no vengan a empeorar las cosas.

Sin embargo, mientras eso pasa, si es que pasa, hagamos un esfuerzo por ser más solidarios con nuestros semejantes, vengan de donde vengan, siempre en paz y con buena voluntad.

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