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La rana y el astronauta en fachadas del siglo XVI

hace 11 minutos
2 min de lectura


Adriana Agudo Vicci.

 

 

No hay situación más curiosa que detenerse a ver una antiquísima fachada y también al resto de turistas tratando de descubrir la rana y el astronauta, y la alegría cuando unos y otros se felicitan por haberlo descubierto en una pared caracterizada. A decir, verdad, no hay situación más curiosa que visitar una ciudad Patrimonio de la Humanidad para buscar en una fachada la simpleza de tales figuras.

 

Hablemos un poco de Salamanca. Es una de esas ciudades que tienes que visitar al menos una vez. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, está lleno de edificios monumentales, pero hay dos que concentran especialmente la atención de los visitantes: la fachada de la Universidad de Salamanca y la de la Catedral Nueva.

 

La Universidad de Salamanca fue construida a comienzos del siglo XVI y su fachada se caracteriza por la abundancia de pequeños detalles. Rápidamente notarás que no hay un espacio vacío: escudos, personajes, animales y figuras que se mezclan y que te exigen un buen rato de atención para admirarla.

 

Y entre esos adornos hay un elemento que se han convertido en protagonista de una simpática tradición turística: la rana. Y la razón parece lógica, pues cuenta la tradición que la rana podía utilizarse como símbolo moral y recordatorio de la fugacidad de la vida. Con el tiempo, la rana terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más conocidos de Salamanca.

 

Y, por otra parte, esa tradición de localizar la rana indica que esos estudiantes que dan con ella tendrán buena suerte en sus estudios y aprobarán sus exámenes. Aunque, la verdad es que independientemente de que seas o no estudiante, todos los que la visitan por primera vez, nos esforzamos en cada centímetro hasta encontrarla.

 

Por si fuera poco, tenemos también un anacronismo: el astronauta. ¿Cómo es que esté esculpido en la fachada de la Catedral Nueva del siglo XVI un astronauta? Cuando lo descubras verás claramente el traje, su casco y los tubos y muy cerca de él, un dragón con un helado en sus manos.

 

¡Spoiler! Si sigues leyendo encontrarás la razón de esto. Tú decides si te enteras aquí o esperas a viajar a Salamanca.

 


Si sigues leyendo te contamos que ese astronauta fue añadido en una restauración realizada en 1992, como una especie de firma moderna de los restauradores. Junto a él también se incorporó un dragón comiendo un helado.

 

Así, la fachada de la Universidad de Salamanca y la de la Catedral Nueva de Salamanca, ofrecen una curiosa mezcla de siglos: personajes y símbolos de hace más de quinientos años conviven con un astronauta que parece haber viajado desde el futuro.

 

La diversión también está en esto, en descubrir quién ve primero a la rana, al astronauta y a ese extraño dragón que come un helado.

 

¿Te pones en ello? ¡Genial! Etiquétanos y cuéntanos tu experiencia.

 

¡Buena ruta!


Instagram: @unaymasrutas




Fotos: Enrique / Kukullus

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