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El Alfajor de Gofio conquistó a Canarias

  • 4 ago
  • 3 min de lectura


Marlenis Castellanos.

Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

Ailín Lebeck vive en Gran Canaria desde hace siete años. Las razones para elegir la isla no tienen un asidero racional. “Siempre digo, medio en broma y medio en serio, que elegí venir porque seguí a mi corazón”, dice con una sonrisa que nunca desaparece de su rostro. “Simplemente sentí que este era mi lugar, y con el tiempo la isla se encargó de demostrarme que no estaba equivocada”, dice.

 

Para ella, pasar de vivir en una ciudad enorme como Buenos Aires a una isla fue un cambio enorme que la sacó de su zona de confort, le hizo replantearse muchas cosas y, sobre todo, le ayudó a crecer como persona.

 

“Si me preguntas qué es lo más fácil, casi te diría que nada. Pero sería injusto no destacar la calidez de los canarios. Desde el primer momento me sentí muy arropada por la gente, y eso hizo que el camino fuera mucho más llevadero”.

 

Para ella, lo más difícil fue emigrar sola, sin familia ni amigos en la isla. Empezar de cero, construir una nueva identidad, entender la burocracia, encontrar a la "Ailín canariona"... y, además, crear un negocio desde cero y conseguir que siguiera adelante. “Todo eso ha sido un desafío enorme, pero también una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida”,  reconoce.

 

Ailin es de Buenos Aires, Capital Federal. Cuando emigró dejó atrás a sus padres, mascotas, su casa, amigos, primos, tíos y un trabajo estable. “En definitiva, dejé toda una vida construida para empezar otra completamente desde cero”, recuerda.

 

Ella tiene su propio negocio: Alfajorium, Pastelería artesanal. En Argentina se graduó como psicóloga social, una profesión que en principio parece que no tiene mucho que ver, pero ella explica que ambas profesiones comparten algo que le apasiona: entender a las personas y crear experiencias que conecten con ellas.

 

Alfajorium nació, antes que nada, del deseo de tener un negocio propio. Siempre trabajó en el mundo del comercio, pasando por administración, ventas y finanzas, por eso sintió que tenía muchas herramientas para emprender.

 

“Mi primera idea fue producir dulce de leche, pero el alfajor terminó ganando la partida. Cuando empecé, prácticamente no había alfajores en los supermercados de la isla y mucha gente me decía que el proyecto no tenía futuro porque aquí casi nadie sabía lo que era un alfajor”.

 

La idea del alfajor canario nació como una forma de agradecer a esta tierra todo lo que me ha dado desde que llegué. “Quería unir mis raíces argentinas con la identidad de Gran Canaria y crear algo que representara ambas culturas”.

 

Por eso su masa está elaborada con harina de almendra y gofio, en una receta 100 % propia. “Fue un proceso de mucha prueba y error, de jugar a ser alquimista hasta encontrar el equilibrio perfecto. Es, sin duda, el producto al que más cariño le tengo, porque en él hay un pedacito de Argentina y otro de Canarias. Me lo llevo en el corazón”.

 

Su historia con la pastelería empezó en Gran Canaria, donde estudió cocina y, finalmente, pastelería. “Y, si soy sincera, siempre me he sentido más emprendedora que pastelera. Al principio vi la pastelería como una oportunidad para crear mi propio negocio y empecé a aprender por necesidad”, dice.

 

Con el tiempo descubrió que la pastelería tiene mucha más técnica de la que imaginaba, incluso más que la cocina. Fue entonces cuando decidió formarse de manera profesional. Tenía claro su objetivo: hacer el mejor alfajor posible, pero por el camino se enamoró de la alquimia, la precisión y la parte artística que tiene este oficio.

 

En su último viaje a Argentina visitó la panadería de una de sus mejores amigas de la infancia, y allí terminó de aprender muchas cosas que hoy forman parte de su trabajo. Siete años después, la historia demuestra que valió la pena apostar por esa idea.

 

“Hoy Alfajorium no solo sigue creciendo, sino que también ha contribuido a que cada vez más personas descubran y se enamoren del alfajor”, dice.

 


 

Instagram: @alfajorium

Teléfono: +34 653 13 65 67

Dirección: Diego Betancor Suárez, 29.

Las Palmas de Gran Canaria.

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