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Cafetería Bonita Vida: La mejor fusión de dos mundos

  • 5 jun
  • 3 min de lectura


Marlenis Castellanos.

Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

“Bonita Vida abrió en diciembre de 2025, en el barrio de Schamann, Las Palmas de Gran Canaria. Desde el principio quise que no fuera solo una cafetería, sino un lugar donde la gente pudiera entrar, sentarse tranquila y sentirse cuidada. Para mí, abrir este local ha sido una forma de poner en un espacio todo lo que me gusta: el buen comer, el té, los dulces, los desayunos, los sabores de Marruecos y también los sabores de Canarias”, explica su dueña, María Quevedo.

 

Ella es hija de madre marroquí y padre gallego, nació en Agadir (Marruecos), pero vive en Canarias desde que tenía un año. “La idea de Bonita Vida surge de una mezcla muy personal: de mis raíces, de mi manera de entender la cocina y, sobre todo, de mi forma de recibir a la gente”, comenta.

 


Recuerda que ella creció muy cerca de la cocina de su familia, viendo cómo se preparaban platos grandes, con cariño, para compartir con familiares, vecinos y amigos. Esa manera de cocinar y de acoger se le quedó grabada dentro.


 



En este local conviven en armonía la comida y los dulces marroquíes y desayunos canarios/mediterráneos. ¿Cómo se logra esta fusión de culturas y sabores? Ella lo tiene claro: “De forma muy natural, porque yo misma soy un poco esa mezcla. Tengo mis raíces marroquíes muy presentes, pero también llevo Canarias dentro. Mi manera de hablar, de vivir y de cocinar está entre esos dos mundos, y quería que Bonita Vida reflejara eso”.

 

Agrega que le gusta el buen comer, pero no entiende la cocina como algo cerrado. “Creo que las fusiones, cuando se hacen con respeto y con cariño, pueden ser maravillosas. Por eso en este bar puedes venir a tomar un té moruno con dulces marroquíes, probar un tajín o un cuscús, pero también desayunar una buena tostada, un bocadillo o algo más cercano a lo que aquí se toma cada día”, dice.

 

Para ella no se trata de mezclar por mezclar, sino de crear algo que tenga sentido. Hay platos y sabores que vienen de su infancia, de su madre y de su tía, de las especias y de esa cocina lenta y generosa. Y luego está Canarias, que también tiene una forma muy bonita de sentarse a la mesa, de compartir, de desayunar, de tomar café, de charlar.  En su restaurante se unen esas dos maneras de disfrutar.

 

Bonita Vida para mi representa algo muy mío, muy familiar, y resume también lo que quiero transmitir cada día: que, incluso en medio del corre-corre, siempre se puede encontrar un momento bonito alrededor de una mesa”.

 

 

Un punto de encuentro de culturas y sabores


Desde el principio tuvo claro que no quería que su restaurante fuera limitado por una etiqueta, sino un lugar abierto donde cualquiera pudiera entrar a comer o pasar un buen rato.

 

“Hay personas que vienen buscando un té, unos dulces árabes o un plato marroquí, porque ya conocen esos sabores o porque les recuerdan a un viaje. Pero también hay vecinos que entran a desayunar, a tomar un café, a comer algo rápido o simplemente a desconectar un rato. Y eso es justo lo bonito: que cada persona encuentre su momento”.

 


Para María la hospitalidad es fundamental porque en Marruecos recibir bien es casi una forma de vida.

 

“Yo quería traer esa calidez a Schamann. Me gusta que la gente se sienta como en casa, que no venga solo a comer o beber algo, sino a sentirse bien. Bonita Vida es una mezcla de culturas, sí, pero también de momentos: el desayuno, la merienda, el almuerzo, el té, la conversación, el recuerdo. Es más que una cafetería marroquí o canaria. Es un punto de encuentro donde caben los sabores de aquí y de allí, y donde lo importante es la gente se vaya con una sensación bonita”.



Instagram: @bonitavidacoffee

 


Fotos: Marlenis Castellanos

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